Historias

sábado, 1 de agosto de 2015

Locura de amor.

Era él. Había vuelto como me prometía cada noche que haría. Me rozó la cara con su callosa mano y con una suavidad infinita acercó sus labios a mí oído y me dijo muy bajito, haciendo estremecer cada una de mis células:

- He vuelto mi vida, ya estoy aquí.

Y sus labios viajaron por mi pómulo, mi mejilla, la punta de la nariz, depositando en cada lugar un dulce y abrasador beso para culminar en mis labios, que se volvían rojos por el calor y la pasión.

- Te quiero, nunca lo olvides.

Y eso hacía yo cada noche, recordar lo que pasaba desde hacía cuatro meses. Cada noche el mismo ritual. Me despertaba en mitad de la penumbra, cuando yo alcanzaba el séptimo sueño y conseguía arrancarme de aquel paraíso para atraerme a uno mas real y puro. Y yo era feliz, y sonreía. Le amaba aún sin saber su nombre, su edad o haber visto nunca con claridad su rostro.

Era apasionante amar cada noche a la misma persona. Mis sueños se hacían realidad desde que el apareció, de la nada, como proyectado desde lo mas profundo de mi corazón a aquel cuarto vacío y desprovisto de muebles o decoración. A aquella jaula que habían creado para mí. Él nunca me abandonaba. Incluso en el día, cuando la luz bañaba cada rincón de aquellas cuatro paredes desnudas, yo le sentía, aquí en lo más profundo de mí ser. En mis venas corriendo con mi sangre, calentándome, susurrándome, acariciándome, amándome... era él, estaba segura. Estaba aquí, conmigo, oculto en las sombras inexistentes. Cada soplo de aire olía a él. Con cada roce notaba sus manos sobre mí. Oh, como le echaba de menos en aquellos momentos de luz. Amo tanto la oscuridad gracias a él. Mi vida, mi cielo, mi amor, ¿Dónde estás? ¿Dónde te escondes? No entiendo porque huyes con los rayos del sol, y apareces con la sombra de la luna. ¿Que te aparta de mí? Tal vez seas un ser mágico, seguro que es eso.

- Por favor – le ruego cada noche – no me dejes en la oscuridad. No te vayas todavía. ¿Porqué no te quedas y me haces el amor como deseamos? Quiero verte, para poder recordar tus ojos, tu graciosa nariz. Quiero ver como es tu suave piel y quiero saber el color de tu cabello.

Y siempre la respuesta es la misma:

- Si vieras lo que se esconde tras las sombras esto acabaría y jamás volverías a tenerme. ¿Es eso pues lo que quieres? ¿Quieres que me vaya y no vuelva nunca más? Yo jamás podría abandonarte por voluntad propia, es el destino que nos separa, mi dulce y preciosa flor.

Y con cada una de sus respuestas, cada vez que le preguntaba, la noche se hacía más corta y él me abandonaba antes. Y me dejaba aquí, sola, triste desamparada.

Quiero estar contigo y sentir tu aliento en mi cuello. Quiero aspirar tu aroma a libertad. Yo solo quiero tus labios, tus besos. Quiero tus caricias y tu deseo. Lo que quiero es sentirme viva como cuando estas conmigo en la oscuridad. Oh, no me dejes, vuelve a mí. Mis lágrimas cada día me consumen más el alma. Cada día que pasa soy un poco menos yo y solo consigo encontrar la cordura entre tus brazos mientras empapo tu camisa con mis lágrimas y mi sudor. Vuelve amor mio, no me dejes aquí sola. No quiero estar sola. Tu eres mi única salvación. Lo único que me ata a este mundo, y cuando no estas no encuentro sentido al vivir. Pasar este infierno sola es lo que realmente me hace sufrir.

Ellos son crueles y quieren que olvide, y poco a poco lo consiguen. Sus brebajes me enloquecen y me hace olvidar lo que soy, lo que eres. Hace que olvide tus besos y caricias. ¿Es que acaso no lo entiendes? Lo van a conseguir. Van a arrancarte de mi interior y entonces, mi amor, nunca mas te volveré a ver y caeré presa de la locura de un mundo monótono y sin color. Tú, que dicen que eres el demonio. Oh, por favor vuelve, vuelve a mí. Hazlo por nuestro amor, hazlo por nuestra historia. Quiéreme y llévame a donde la noche sea eterna y pueda estar siempre junto a ti.

Lo van a conseguir, y yo solo quiero estar contigo. Cada noche que vienes te veo más lejos y te siento un poco menos.

Él es todo mi mundo, acaso nadie lo entiende, acaso no me quieren escuchar. Dejad de llamarme loca, pues no lo estoy. Los locos sois vosotros que por no poder ver ni sentir creéis que este mundo en el que vosotros vivís es el real. ¿Que os da derecho a decir que lo que yo vivo cada noche es una ilusión? Si yo dijera que tus sueños son vanos y vacíos, que nunca te llevarán a donde quieres ¿dejarías de soñar? Pues dejarme sola en mi realidad, donde yo soy feliz, en aquello que vosotros llamáis locura y yo llamo realidad. Mía, solo mía y de nadie más.

Consejos de estrellas

Las estrellas me contaron un cuento, el día en que decidí salir de mi pequeño rincón. 

Me contaron que el universo es tan grande como puedas imaginar. Que los problemas, si los comparas con su extensión, parecen tan pequeños como la uña del dedo meñique de nuestro pie. 

Me enseñaron que la luz nunca se apaga y que puede durar años y años en la más inmensa oscuridad. Me explicaron que esa misma luz puede viajar por todo el universo, e incluso en la muerte, se puede seguir brillando. 

Son ellas las que me han explicado que el sueño de la inconsciencia se puede hacer realidad. Que muchas personas no se dan cuenta de que están ahí, de que son parte de nosotros, y que por ello no son menos especiales. Sus sabias palabras me dijeron, que aunque somos invisibles para algunos, otros pueden hacer un estudio detallado sobre tu vida, con tal pasión, que hasta te pueden abrumar. 

Quiero creer que todas su palabras son reales, que aunque a veces ellas están ocultas, siguen estando ahí. Yo las pienso cada noche, aunque no las pueda ver. Yo las noto en el camino de la oscuridad. Ellas me guían, me enseñan a valorar. Por ellas creo en la belleza de aquel que brilla con su propia fuerza de voluntad.

Son las estrellas las que por las noches me hacen soñar que es posible lo imposible. Que a pesar de que este mundo es eterno, inmenso, y nos puede engullir con su grandeza, quiero creer que alguien, algún día, me verá. Igual que yo las veo a ellas. Ser un punto de luz en una gran oscuridad. Ser lo único que pueda vislumbrar. Que sepa apreciar que muchas alumbran, pero yo ser su estrella polar. Su guía, su mejor amiga, su cordura y su bienestar. Quiero seguir soñando que tengo alguna posibilidad. Quiero tantas cosas, que no se por donde empezar. 

Me siento inmensa y con una gran capacidad, pero sé que en este mundo hay muchas estrellas que brillan, y que yo soy una más. Aunque quiero ser como esas estrellas que me han ayudado a querer crecer, a querer soñar, a querer ser una guía espiritual. 

Este es el consejo que me dieron un noche en que me paré a pensar, que aunque mis problemas parezcan enormes, son una nimiedad. Me enseñaron que es mejor luchar. Me enseñaron que nadie puede apagar mi luz, aunque en ocasiones parece que no me puedan ver. Me enseñaron que soñar es posible, y hacerlo realidad también. Me enseñaron que mi luz puede ser eterna y llegar a un punto infinito donde alguien me pueda necesitar. Me enseñaron que se puede ser grande, y a la vez sentirse pequeño. Y que aprenda a valorar que es realmente lo que importa, que los problemas solo deben ocupar un pequeño recoveco en mi gran universo personal.

lunes, 27 de julio de 2015

Mi pequeño secreto.


Quiero contarte un secreto, a ti que siempre me escuchas, a ti que siempre me ves, a ti que nunca me fallas, a ese pequeño ser que guardo en la cajita reforzada que una vez creé para que nunca te volvieran a herir.

Espero que no te siente mal, y que me sepas perdonar, pero creo que estoy preparada para volver a arriesgarme a amar. Quiero que sepas que no te quiero hacer ningún mal, que solo quiero volver a sentir cómo lates dentro de mí. Quiero que te emociones y des brincos con cada ilusión. Quiero que me arranques sonrisas sinceras y qué las lágrimas que derrame sean a consecuencias de las risas y no de las penas.

No quiero hacerte sentir sólo, encerrado y esconderte de personas que no pretenden hacernos daño.
Quiero que los dos aprendamos a volver a confiar, juntos, como antes.
Necesito sentir que estoy viva tanto por dentro, como lo estoy por fuera.

¿Sabes? Sé que esta vez no nos harán tanto daño, porque juntos hemos aprendido a ser fuertes ante las adversidades. Sé que nunca me abandonarás. Sé que no permitirás que vuelvan a hacerte sangrar como ya lo hicieron una vez. Sé que no me volverás a fallar, que no te querrás parar.

Hemos crecido, han pasado muchos años desde que te deje en libertad, pero creo que ambos hemos conseguido domarnos y llegar a un acuerdo.

Nunca más nos harán daño, porque ahora sabemos valorar lo bueno y lo malo. Porque para apreciar la felicidad, se debe de sufrir. Porque el yin y el yang son la base de todo.

Lo vas a ver, vamos a estar bien.